2 de enero de 2012

Despejes y salidas

Los despejes y las salidas son dos acciones que un buen portero debe dominar. Últimamente estamos observando que los porteros modernos se fían más de sus reflejos que de una buena técnica que les haga anticiparse al problema.

Así pues en nuestro afán por ayudar a los jóvenes jugadores a que entiendan la importancia de la técnica, hoy vamos a explicaros estos dos conceptos.


Despejes



Es la acción que un portero realiza cuando le es imposible blocar el balón. Un despeje tendrá consideración como tal cuando el portero golpee el balón con su cuerpo, desviando la trayectoria del balón. Algunos entendidos diferencian entre despeje y desvío.

Despeje es golpear al balón con la parte dura del cuerpo del portero (muñeca, puño, rodilla…) desviando la trayectoria del balón y evitando el gol o el remate. Y desvío es golpear al balón desviándolo de su trayectoria con la parte blanda de la mano (punta de los dedos).

Los despejes correctamente realizados evitan una segunda jugada. Es decir, no dejan el balón en condiciones de volver a ser jugador por el equipo contrario. Para ello, lo mejor es despejarlo hacía los lados (a las bandas) o hacía atrás. 

Las salidas



Las salidas en fútbol sala son algo diferentes que en fútbol once. Hoy vamos vas enfocados al futsal y aunque muchas de las técnicas coinciden, ya hablaremos más específicamente del fútbol 11 en otra ocasión.

Una salida debe ser el último recurso para un portero, pero cuando lo realiza tiene que ser decisión para intentar evitar que el atacante consiga gol.

  Salir con decisión implica la posibilidad de llegar antes al balón que el adversario y poder despejar el balón.

  Si no llegamos a despejar, nos situaremos en la bisectriz que forman el balón y los postes, tapando el mayor ángulo posible.

  Cuando el atacante tiene controlado el balón, el primer objetivo de la salida es retardar la acción para dar tiempo a los compañeros al repliegue.

  Si el atacante tiene que cambiar su trayectoria, es el momento de intentar dar al balón, tirándonos a sus pies, mirando al balón y con las manos firmes.

  Si decidimos tirarnos a los pies para intentar despejar o blocar el balón, siempre lo haremos cuando el atacante tenga despegado el balón de los pies y así evitaremos un posible regate.

  Para retardar la acción del rival, el portero se colocará en posición básica con las manos muy bajas o en posición de “cruz”.


En el siguiente video podemos ver dos claros ejemplos de despejes en las dos primeras paradas. Una hacía detrás y otra a la banda para evitar un segundo remate.





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